diciembre 1, 2020

Radio Gran Rosario

FM 88.9 MHZ.

Autorizan las visitas en los geriátricos cumpliendo estrictas medidas sanitarias

Familiares y huéspedes de los hogares solamente pueden verse a través de barreras físicas, como cortinas, acrílicos o vidrios

 

 

Fuente: La Capital

Sólo a través de cortinas o vidrios y después de casi cien días de aislamiento, muchos adultos mayores pudieron reencontrarse con sus familiares. De a uno y con estrictas medidas de seguridad, las visitas ingresan cumpliendo modificaciones al protocolo ya establecido por la provincia para los geriátricos. El alejamiento absoluto de todos sus afectos “se hacía muy difícil de sostener”, aseguró el subsecretario de Desarrollo Humano de la Municipalidad, Lucas Raspall, quien no negó “las tensiones” que generó tomar esta decisión.

Rosario tiene más de 5 mil personas viviendo en hogares e instituciones geriátricas y desde el inicio de la cuarentena no se ha registrado allí ningún contagio de Covid-19. Por eso, las medidas fueron estrictas desde el principio, y a partir del 20 de marzo, con el inicio de aislamiento obligatorio decretado por la Nación, se prohibieron las visitas.

Sin embargo, la prolongación en el tiempo de la situación y el escenario epidemiológico que la provincia y la ciudad vienen mostrando, permitió que el 8 de junio el gobierno provincial modificara el protocolo para permitir los reencuentros.

“Desde el punto de vista emocional y afectivo se estaba haciendo insostenible la prohibición de visitas, porque tiene un fuerte impacto en cualquier persona, y en particular en los adultos mayores”, admitió Raspall.

Barrera física

Como en todas las actividades que se retomaron, pero más aún en este caso, las medidas de higiene y seguridad previstas son estrictas para garantizar que el encuentro no represente ningún riesgo.

Además de una serie de recomendaciones, hay un requisito clave y es que exista una barrera física entre el adulto mayor y su familiar, ya sea una cortina, un plástico o un vidrio, como ya se pudo ver en algunos geriátricos.

“Siempre debe ser una visita corta e individual, y con muchas recomendaciones, pero que permite el contacto con el familiar”, indicó Raspall, y señaló que en ese marco general, cada institución lo adecua de acuerdo a sus espacios y posibilidades.

“Hemos visto los abrazos a través de los plásticos y son verdaderamente emocionantes, porque muestran esa necesidad de contacto físico y una cercanía diferente, aunque sea con esas barreras que son la garantía de que no haya contagios”, recalcó.

Sin embargo, las tensiones aparecen, sobre todo porque nadie quiere perder el tiempo ganado hasta ahora y poner en riesgo el “contagio cero” que Rosario mantiene en geriátricos.

“Desde los mismos hogares manifiestan las tensiones que se dan porque hay familiares que no quieren que esto se produzca; por temor y por la seguridad de sus propios padres o madres. Otros, en cambio, están más entusiasmados porque no podían sostener más la distancia”, indicó el funcionario.

Ante eso, consideró que “de cumplimentarse todas las medidas de seguridad, no hay mayores riesgos”, y también puso en cuestión el impacto que el aislamiento puede traer en la salud de los adultos mayores a largo plazo.

“Cuando se tomaron las primeras decisiones pensamos como prioritaria la salud en términos de no contagio. Sin embargo, a casi cien días nos dicen que aún el momento más crítico no pasó y eso nos obliga a revisar las medidas para poder pensar la salud en términos integrales”, señaló el funcionario.