septiembre 21, 2020

Radio Gran Rosario

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Coronavirus: Perotti advirtió que “nos acercamos a los peores niveles de contagio de Buenos Aires”

El gobernador justificó las últimas restricciones y dijo que si no se desacelera la curva el Gran Rosario deberá volver a fase 1. Identificó los bares como lugares de contagio y señaló que las camas críticas “están al límite”.

 

Por La Capital

El gobernador Omar Perotti se muestra calmo, pero sus palabras suenan graves cuando describe el actual momento del coronavirus en Santa Fe, con picos que superaron los 500 casos diarios en la provincia y los 250 en la ciudad de Rosario, hoy el principal foco de preocupación oficial. Un día después de haber anunciado para los próximos 14 días que todas las actividades deberán cerrar a las 19.30, en una entrevista por Zoom con La Capital el mandatario explicó que esa medida, que busca reducir la circulación y las aglomeraciones de personas, es un intento por frenar el crecimiento de la tasa de contagios _que advirtió que se acerca a niveles similares a lo que fue el pico en la ciudad de Buenos Aires_ sin volver a la fase 1, es decir a la de aislamiento y no la actual de distanciamiento obligatorio.

En ese marco, hizo un nuevo llamado a la responsabilidad social, dijo entender el malestar del sector gastronómico pero identificó a bares y restaurantes como lugares de contagio, y advirtió: “Estamos al límite en las camas críticas”.

—¿Cuáles son las variables que lo llevaron a resolver las últimas medidas restrictivas?

—Se ha acelerado la tasa de contagios, hay circulación comunitaria en Rosario y la duplicación de casos quedó por debajo de los 15 días, que es el nivel de riesgo. En los últimos siete días la tasa de contagios se aceleró fuerte. Tuvimos que tomar acciones rápidas tratando de no salirnos de fase y sin volver a una instancia plena de aislamiento. El planteo fue mantener los niveles de actividad, que son mucho mayores que en Buenos Aires, bajando niveles de circulación. Este es el intento que se va a hacer en estos 14 días. Esperemos que funcione, porque estamos resguardando que cada persona infectada pueda tener su cama y el nivel de atención adecuado.

—Uno de los datos preocupantes es que hay un mayor número de hisopados y el porcentaje de positivos también crece.

—Es que cuando aparece la circulación comunitaria la velocidad de contagios se acelera. Eso va tensionando más fuerte el sistema de salud. Tanto en efectores públicos como privados el nivel contagio es creciente, acercándose al de Capital Federal y Buenos Aires.

—¿Habla del actual nivel de contagios en Buenos Aires o el que tuvieron en los momentos más críticos?

—El de los picos máximos. Por eso tomamos estas acciones, en acuerdo con intendentes y jefes comunales, en pos de no seguir sumando niveles de contagio. En Rosario las actividades se fueron multiplicando, se sumaron las reuniones, la actividad nocturna y allí es cuando empezamos a tener niveles mayores de positivos. Ninguna de estas acciones es simpática o deseada. Pero hoy en el departamento Rosario hay localidades que tuvieron que volver a fase 1 como Soldini

—¿Rosario puede tener que volver a fase 1?

—Esperemos que no. Aquí lo que tuvimos en el inicio de la pandemia fue un fuerte acompañamiento de la población en el aislamiento y eso generó condiciones favorables, tanto que muchos pensaron que esto ya había pasado en la provincia. Pero ahora necesariamente tenemos que reducir la circulación y ojalá eso nos ayude a que no tengamos que volver de fase. Si tomamos esta medida es para no volver a una fase de aislamiento. Es el momento de cuidar las actividades que hemos podido abrir mucho más temprano que otros distritos.

Hace algunas semanas teníamos pocos casos y se nos tomaba como ejemplo nacional ¿En qué nos equivocamos?

—A todos nos ha costado sobrellevar la pandemia. Hay cansancio por la restricción de actividades, necesidad de volver a la vida social. Todos han sentido que alguna libertad han resignado. Y volver atrás cuesta mucho. La confianza ha relajado acciones de cuidado en el distanciamiento, uso de barbijo, higiene. Cuando los números están bien, cuesta escuchar los consejos, se pierde el temor. Todos tenemos ganas de hacer cosas que hacíamos. Pero en creer que no nos va a pasar es que nos va pasando y se va multiplicando. Ojalá podamos asumir esta situación de la mejor manera. Y claro, el que no puede hacer su actividad es el que la tiene más difícil.

—La gastronomía resiste la medida de restricción nocturna y hay otros rubros vinculados que ni siquiera pudieron reabrir como los salones de fiestas. ¿Hay previstas nuevas ayudas para estos sectores?

—Sin dudas va a haber que reforzarlas. Es entendible la preocupación. En el caso de la gastronomía lo que estamos tratando es que gran parte del día puedan realizar sus actividades. Pero claro que el que tiene su actividad durante las noches es el que se va a sentir más afectado en estos 14 días. El tema es que hay que entender que estamos en el límite de las camas críticas. Porque no tenemos más gente para manejar estos equipos, como los respiradores. Alguien que pueda tener la capacidad de entubar, de manejar las situaciones de las terapias intensivas no se forma de la noche a la mañana. Este es el tema de mayor preocupación y tensión. Y cuando uno habla de cuidar esto en Rosario es porque involucra también a toda la región que se atiende allí.

—¿La opción de la cuarentena estricta sigue teniendo valor?

—En los lugares donde ha habido picos de contagios se volvió a fase 1. Eso ha permitido controlar la situación y se reacomodó la actividad a los 14 días. El bloqueo es lo efectivo. Tenemos que ir viendo si tenemos alguna otra forma. Si cada uno de nosotros asume la responsabilidad, el cuidado del distanciamiento, el barbijo, podemos tener un margen enorme de disminución de los contagios. Pero esto no funciona es necesario recurrir a otras medidas.

—¿Pero no se jugaron cartas demasiado importantes al establecer una cuarentena estricta cuando la pandemia recién llegaba al país y casi no había casos? Porque ahora nos encontramos con un desgaste que dificulta el cumplimiento de los cuidados.

—Santa Fe fue una de las provincias que mas fue abriendo. La cuarentena fue dura inicialmente y gracias a eso se pudo duplicar la cantidad de camas críticas existentes y equipar y capacitar al personal de salud. Ahora, o volvemos atrás en las últimas actividades que se fueron abriendo, como los clubes, gimnasios, los restaurantes, o generamos alguna instancia donde todas se puedan hacer hasta un nivel horario en el que reducimos la movilidad.

—¿Y si no funciona se vuelve de fase?

—Sin dudas.

—¿Cómo ve al sector sanitario para enfrentar el pico de contagios?

—Ese es el tema. El nivel adicional lo tiene la gente de salud. Tiene su desgaste, deseo de descanso. No sobra gente, estamos en el límite en el tema camas críticas. Necesitamos también amesetar este nivel de crecimiento para darle un respiro al sector.

—Y el tema de bajar el horario, ¿no puede derivar en que se concentre en menos horas la misma cantidad de gente circulando? ¿Ustedes identifican que en el sector gastronómico se producen contagios?

—La Nación sigue identificando las reuniones en lugares cerrados, incluidos bares y restaurantes, como los de mayor nivel de aceleración de contagios. Algunos han dado buen cumplimiento a los protocolos. Pero tenemos algunos que lo han relajado bastante mal. Y allí es donde hay un margen mayor de movilidad. En esos lugares se produce la socialización. Porque naturalmente volvés a hacer lo que tu cuerpo hacía. Nos cuesta horrores no abrazar a alguien que te encontrás o no acercarte a hablar. Son lugares propicios para la pérdida del distanciamiento. Lo vemos incluso con los nuevos picos en Europa, muy vinculado al movimiento de la juventud en bares y boliches. Allí es donde la evidencia más marcada y el consejo más firme nos dice que hay que disminuir la posibilidad de socialización, sobre todo en la movida más nocturna.