septiembre 22, 2020

Radio Gran Rosario

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La falta o mal uso del barbijo es un problema para las autoridades

En Rosario labraron 250 actas de infracción por no utilizar el tapabocas en lugares públicos, abiertos o cerrados. Cómo minimizar contagios.

 

Por La Capital

Desde abril, cuando el gobierno de Santa Fe determinó su uso en forma obligatoria, el barbijo o tapabocas pasó a ser parte de la vida cotidiana. Cuatro meses después todavía hay rosarinos que se niegan a ponérselo (o se olvidan) y muchos otros que lo usan mal, lo que es sumamente peligroso porque crea una equivocada sensación de protección.

Llevarlo colgado en el cuello o de la oreja, ponérselo debajo de la nariz, tocárselo a cada rato o quitárselo para fumar o comer en la calle son los errores más comunes que se detectan entre los ciudadanos. También están los que lo usan sucio o roto.

La Secretaría de Control y Convivencia ya labró 250 actas de infracción por no utilización del barbijo (la Justicia puede determinar el pago de una multa que va de 7.500 a 70 mil peos), pero no se hacen actas por mal uso. Por eso, los inspectores cumplen sobre todo una tarea “docente”: identifican a personas que utilizan mal este elemento de minimización de contagios y les indican cómo ponérselo correctamente. También ponen el acento en marcar la distancia ideal de 2 metros entre individuos, ya sea al aire libre o en lugares cerrados.

El barbijo con la nariz afuera es el gran tema. Un error sumamente frecuente que no sólo se observa en la calle, en la oficina, en el supermercado, sino que también es bastante común verlo en la televisión, por ejemplo, o en fotos periodísticas, cuando se entrevista a funcionarios o personas con cargos que implican responsabilidad social y salen con el barbijo puesto, pero con la nariz al aire.

La subsecretaria de Salud pública de la Municipalidad de Rosario, Silvia Marmiroli, remarcó que no hay que olvidar “que el virus que produce el Covid-19 se propaga por la boca, pero también por la nariz, y no sólo al toser o estornudar sino también al hablar”. De allí que la protección que brinda este elemento sea correcta si cubre totalmente mentón, boca y nariz y si está lo suficientemente ajustado porque si quedan huecos por los costados o arriba, tampoco se cumple el objetivo. Que el barbijo quede grande o flojo es otra situación que se repite.

Poner atención

Carolina Labayru, titular de Control y Convivencia municipal, detalló que la acción de los agentes “busca, sobre todo, generar conciencia”. El labrado del acta “es la última instancia y se ejecuta cuando después de solicitarle a una persona que se coloque el barbijo se niega rotundamente o directamente no se identifica, algo que debe hacer porque nosotros vamos acompañados de personal policial que puede solicitar el documento de identidad”. Hasta el momento fueron 250 las infracciones en ese sentido.

Pedirles a los ciudadanos que se coloquen el barbijo en forma correcta es el mensaje que los inspectores reiteran decenas de veces al día. ¡Tapate la nariz, por favor! es casi una muletilla entre los agentes.

La imagen de alguien que está esperando en la cola del banco o para ingresar a un comercio o caminando por la calle con el tapabocas de cuellera, también forma parte del paisaje habitual.

“Hay que usarlo todo el tiempo y es obligatorio. La verdad es que cuesta que todos comprendan la importancia de esta herramienta para minimizar el riesgo de Covid-19 y más en un momento de circulación comunitaria, con un aumento de casos”, enfatizó Labayru.

¿Hay malestar entre los transeúntes a los que se les hace un llamado de atención sobre este tema? La funcionaria dijo que en general hay buena recepción del mensaje, pero que no faltan los que se rebelan completamente, los que insultan a los gritos y los “anticuarentena” que directamente niegan la peligrosidad de la pandemia y consideran que toda medida es extrema.

“Entendemos que no es agradable que te hagan una indicación, que te pidan que te pongas el tapabocas o te marquen que lo tenés colocado mal. Pero es importante tomar conciencia de la responsabilidad individual en este contexto. Nosotros creemos que, aunque no es fácil, hay que seguir repitiendo el mensaje y controlando todo lo posible”, dijo la funcionaria de Control y Convivencia.

Entre los infractores, la mayoría se encuentra en la franja de los 25 a los 50 años. El adulto mayor por lo general es más cuidadoso y además sale mucho menos o por trayectos cortos.

También hay personas que salieron de su casa y se lo olvidaron. Si la persona lo manifiesta, no es raro que los agentes de control le suministren uno para que pueda continuar el trayecto.

Paso a paso

La subsecretaria de Salud dijo que “hay un número importante de personas que son asintomáticas, y además están los presintomáticos que ya están incubando la enfermedad y por lo tanto transmitiendo el virus sin que tengan ni tos ni otro síntoma, de allí que a veces con sólo mantener una charla a poca distancia por algunos minutos, alguien puede contagiarse de otro al que se lo ve plenamente saludable”.

Por eso, cubrirse nariz y boca con una tela pasó de ser una recomendación a una obligación. “Y va tanto para lugares abiertos como para lugares cerrados”, mencionó Marmiroli, quien pidió que los rosarinos no se olviden del distanciamiento, que es clave. Ninguna medida de protección anula a la otra. Todas tienen importancia y son necesarias. “Muchos contagios que se están dando en la ciudad pudieron evitarse con el correcto uso de los elementos de protección y el distanciamiento”, dijo.

Respecto a las características del barbijo, la funcionaria comentó que puede ser de tela (fiselina, algodón) y que “lo recomendable es que tenga al menos dos capas de tela o tres”. Los géneros sintéticos no son los más indicados porque irritan mucho la piel y entonces tarde o temprano la persona se lo saca o se rasca la cara.

Puede ser de realización casera o comprado, y se desalienta el uso del barbijo quirúrgico ya que es necesario para que sea utilizado por el personal de salud o gente especialmente expuesta al virus. “Debe ser cómodo pero no quedar suelto. El tapabocas debe moverse lo menos posible y quedar suficientemente ajustado al contorno de la cara”, indicó.

Lavado

Al barbijo hay que lavarlo cada vez que se retorna al hogar. Primero hay que higienizarse las manos con agua y jabón, tomarlo por los elásticos o cintas que tienen en los costados con sumo cuidado y retirarlo hacia adelante, sin que tocarse los ojos. Colocar el barbijo de inmediato en agua tibia con jabón y volver a lavarse las manos. Sacarlo del agua y ponerlo a secar para ser utilizado al día siguiente.

“SI bien no hay una cantidad de tiempo determinado para su uso, hay que cambiarlo cuando comienza a humedecerse, algo que es más frecuente si se utiliza demasiadas horas seguidas o si hace más calor o la persona está haciendo actividad física”, dijo Marmiroli.

Siempre se indica que los elementos de protección sean personales. En una familia no es recomendable que haya barbijos a disposición y que cada uno use el que quiera. “Es importante que cada persona tenga conciencia del cuidado de sus elementos, sean barbijos o máscaras. No deberían compartirse ni aunque estén limpios. Y por supuesto tienen que estar en condiciones y nunca rotos”, puntualizó la funcionaria.