Alberto muestra mayor amplitud

Por El Economista

El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, se emocionó ayer hasta las lágrimas en un acto homenaje a Esteban Righi, fallecido en marzo del año pasado. El jurista había dimitido a su cargo de Procurador General de la Nación luego de un enfrentamiento con el exvicepresidente Amado Boudou, quien en aquel momento fue respaldado por Cristina Kirchner. El gesto, que tuvo la aprobación de Cristina, su compañera de fórmula, fue simbólico en ese sentido. Lo mismo, su encuentro con intendentes radicales cordobeses, acercados por el gobernador santiagueño Julio Zamora. Sin espacio en su agenda, Fernández se dirigió al acto que encabezaron el candidato a jefe de Gobierno porteño, Matías Lammens, y su candidata a vice, Gisela Marziotta, en el que se presentaron un “diagnóstico” sobre la realidad de las mujeres y un programa de propuestas.

Homenaje

“Tuvimos al mejor Ministerio Público y más digno jefe de los fiscales. En épocas en las que hay fiscales que aparecen arrepentidos en causas y fiscales rebeldes… Con Esteban esas cosas no pasaban”, señaló Fernández durante el acto en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. “Es difícil hablar del Bebe. Nunca lo llamé Bebe, siempre lo traté de usted”, dijo entre lágrimas. Y agregó: “Ahora sí lo llamo Bebe”.

El candidato admitió que la salida del cargo de Righi no se produjo “en las mejores circunstancias”, pero destacó como un “logro personal” el hecho de haber funcionado como mediador para el reencuentro del exprocurador con Cristina. “Uno de los mayores logros personales en mi vida es la reivindicación que tuvo Righi ese día de su charla con Cristina”, subrayó, ante la presencia de familiares, alumnos, profesionales del derecho y jueces. Por último, prometió continuar las “enseñanzas” de Righi en materia judicial en el caso de ganar las elecciones.

Como jefe de los fiscales, Righi había impulsado la investigación contra Boudou por presunto “cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública” en el caso Ciccone.

Agenda

Además del homenaje a Righi, Fernández desarrolló dos actividades con una idea fija: sumar más allá del núcleo duro del peronismo para construir una nueva mayoría. El candidato almorzó con 35 jefes comunales de la UCR del norte de la provincia de Córdoba, que llegaron a las oficinas que el candidato tiene en la calle México acompañados por Zamora. Entre ellos se encontraban Luis Azar (Tanti), Carmen Pereyra (Villa Dolores), Omar Ferreyra (Villa Giardino), Patricia Cicerone (San Antonio de Arredondo) y Lucas Sánchez (Los Reartes). Además estuvo presente Martín Rivero, presidente del Concejo Deliberante de Río Ceballos.

El encuentro y la foto se dio el día después del triunfo radical en la provincia de Mendoza, en la que Fernández había apostado fuertemente por Anabel Fernández Sagasti. “Cuando la gente vota hay que aceptar la decisión y ver cómo se sigue adelante”, sostuvo el candidato del Frente de Todos, que había estado en el cierre de campaña de la dirigente de La Cámpora acompañado por varios gobernadores para apuntar la candidatura.

El radical Rodolfo Suárez se impuso por más de 16 puntos de ventaja y fue electo mandatario de esa provincia. Al respecto, Fernández sostuvo que su espacio sabía que estos comicios “eran una pelea muy difícil” y aseguró que si él llega a la Casa Rosada, su administración trabajará “arduamente” junto al sucesor de Alfredo Cornejo. “Yo creo que cuando la gente vota lo único que hay que hacer es aceptar la decisión y ver cómo se sigue adelante. Mi única preocupación ahora es que si ganamos en octubre, poder trabajar con el gobernador”, señaló el exjefe de Gabinete. Además, el dirigente opositor opinó que la Unión Cívica Radical de Mendoza “tuvo vergüenza de mostrarse involucrada” con el presidente Mauricio Macri e “hizo todo lo posible para ocultarlo en la campaña”.

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