diciembre 1, 2020

Radio Gran Rosario

FM 88.9 MHZ.

La periodista que se fue a escribir crónicas de Asia y quedó atrapada en una remota ciudad de India

Fuente: La Capital

Por Jorge Salum

“Estás a salvo”. Kiki Zemeñuk escucha la frase y por un momento todos sus temores entran en pausa. Farida se la dice en inglés (“You are safe, don’t worry”), aunque el idioma de la mujer es el hindi. En Lucknow pocos hablan el idioma global y Farida no es la excepción: probablemente esa es una de las pocas expresiones que aprendió de Masood, su hijo menor.

Zemeñuk está atrapada en la ciudad de Lucknow, en Uttar Pradesh. Eso es el interior profundo de India. Viajó hasta allí para visitar a su amigo Masood e iniciar un recorrido por varios países de Asia. La decisión del gobierno de ese país de cerrar sus fronteras y todos los sistemas de transporte por la pandemia del coronavirus la dejó varada. No sabe cuándo podrá regresar a Rosario, ni cómo. Está desolada.

Aunque se siente contenida por la familia de Masood, hay algo que la inquieta más que la lejanía y la incertidumbre sobre su salida de ese país ajeno y lejano: allí, en India, la gente culpa abiertamente a los extranjeros de haber introducido el virus dentro de sus fronteras. En los negocios no quieren venderles comida y Kiki conoce casos de agresión física a un forastero por su condición de tal. “Yo tengo suerte: desde el 24 de marzo no salgo de la casa de Masood y eso es una ventaja. Estoy protegida”, cuenta.

– You are safe, don’t worry–, le repite Farida cada tanto.

Kiki tiene 24 años. Nació en General Pinedo, un pequeño pueblo del sureste de Chaco, lejos de todo. En 2014, cuando tenía 18, se mudó a Rosario. Estudió periodismo y diseño gráfico en la Universidad Abierta Interamericana. Mientras tanto, fue madurando un proyecto: quería viajar y contarlo.

En 2017 se fue a trabajar en una favela de Brasil. Cuando regresó ganó una beca y se fue a Europa. Al año siguiente su destino fue Egipto y en 2019, Colombia. Dice que en cada sitio aprendió algo. Que viajó en aviones, trenes y colectivos. Que conoció gente increíble. Que aprendió y disfrutó de cosas de cada lugar. Y que cada viaje alimentó la necesidad de otro.

Masood, Kiki, Farida y la hermana de su amigo, antes de la cuarentena.
Sus aventuras tenían un sentido: escribir crónicas y contar sus experiencias en lugares distintos al suyo. Para eso creó un blog, que se llama Shot de Viajes, donde ya hay unas cuentas muestras de su objetivo.

El 17 de febrero de 2020 emprendió el último viaje. Salió desde Rosario y terminó en India. Tenía un plan: empezar allí y recorrer varios países de Asia. Su plan era ver muchos países, interactuar don distintas culturas y conocer infinidad de historias. Y escribir mucho.

Antes de salir se contactó con Masood, a quien había conocido en Egipto en 2018. Su amigo no le dejó opción:

– Tenés que venir a Lucknow. Tenés que conocer mi casa.

<< Ver más: El sueño trunco de cuatro rosarinos varados en India

No le costó nada cumplir con ese deseo, porque era mutuo. Tenía información sobre India, había leído respecto de lugares como Nueva Dheli y Agra, pero sólo sabía de Lucknow por lo que Masood le contó en Maadi, la ciudad egipcia cercana a El Cairo donde se conocieron hace dos años. Era un buen lugar para iniciar su aventura asiática, así que allí fue después de recorrer previamente otros lugares.

“Era una visita que duraría cuatro días y ya lleva seis semanas”, cuenta a La Capitalvía WhatsApp. Es que el avance del coronavirus cambió todo a una velocidad inusitada. Los primeros dos días todo fue bien, Kiki y Masood recorrieron lugares de interés de Lucknow (“Es una ciudad con una gran mezquita y una arquitectura increíble”) y el plan parecía ir sobre ruedas. Pero al día siguiente cerraron las escuelas, 24 horas más tarde dejaron de funcionar los shoppings y al tercero tampoco se podía ya ingresar ya a sitios de interés turístico.