Cuando el Trinche jugaba a media máquina, parecía que le sobraba

Un recuerdo de Fabián Di Nucci que devuelve aquel tiempo de jugarretas del Tomás Felipe Carlovich, el Trinche, en estos tiempos revueltos que se llevó un crack

 

 

Por Fabián Di Nucci

Si todos los que afirman haber presenciado el partido del 74 entre el combinado rosarino y la selección nacional que dirigía Cap, previo al mundial de Alemania, la cancha de NOB debería haber tenido una capacidad de al menos 300.000 espectadores.
Pero lo cierto es que yo fui. Con mi viejo, y vimos el partido desde la tribuna detrás del arco que da al hipódromo. Tenía 12 años y era fanático de River, del Beto Alonso, que un año antes le había hecho un golazo en Alemania a Sepp Maier y después no lo convocaron. Pero me gustaban todos los habilidosos, preferentemente zurdos, como Zanabria, Babington, y cada equipo tenía el suyo, al que había que “mirar”, al que le daban la pelota. La pelota al diez, siempre fue la consigna.
No tenía idea de quién era Carlovich y mi viejo solamente me repitió lo que se decía, que era bueno, que era del ascenso, de jugaba en Central Córdoba. Lo que recuerdo bien era que parecía muy alto, y como que se movía en cámara lenta. Y manejaba todo el equipo, se la daban a él en el centro, y el tipo la repartía. Muy elegante, entre un Redondo y un Falcao, jugando a media máquina, parecía que le sobraba.
Que fue un baile lo recuerdo más que nada porque la gente aplaudía y festejaba todo. ¡En Rosario jugaban Kempes y Zanabria! pero había otros que la gente suponía mejores que algunos “porteños” convocados. Si no recuerdo mal el más apuntado era Tarantini. En fin, después de eso no lo ví más, vivíamos en la otra punta de Rosario, el Gabino Sosa nos quedaba a una eternidad y no teníamos auto.
Muchos años más tarde, intentando jugar en una liga en Mendoza al fondo, me encontré con que Carlovich era el DT de uno de los equipos que participaban. Y sabiendo quién era, iba a mirarlo, a cierta distancia, como se mira a los que han sido extraordinarios.
Quizás expresaba como nadie un modo de entender el futbol, o la vida, haciendo a cada momento lo que tenía ganas, no sé.
Da mucha pena lo que ocurrió.

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