diciembre 1, 2020

Radio Gran Rosario

FM 88.9 MHZ.

Una misa pagana en el conmovedor adiós al Trinche Carlovich

– Fuente: La Capital –

Cientos de personas asistieron de manera espontánea al Gabino Sosa para darle la despedida al legendario Trinche Carlovich

 

 

Rosario es pasión, es fútbol, es sentimiento. Rosario es amor por la pelota y por los jugadores iluminados que brillaron y brillan sobre el verde césped. Por ello ayer centenares de rosarinos, tal vez desde la relajación sanitaria pero con el corazón en la mano, fueron a rendirle el último tributo al ídolo que se fue de una manera horrenda, producto de un cobarde delincuente que lo golpeó a traición para despojarlo de su bicicleta. Tomás Felipe Carlovich ayer paseó por última vez su aura de humildad y talento por su lugar en el mundo: el Gabino Sosa. El cortejo fúnebre del Rey del Potrero ingresó a media mañana al mismísimo césped del estadio charrúa y desde la histórica tribuna que da espaldas a calle Virasoro cientos de personas, todas con barbijo, lanzaron al unísono un aplauso conmovedor y quebraron en llanto, en una entrega de adoración conmovedora por el crack inolvidable. El Trinche tuvo ayer una sentida despedida, una misa pagana, su último adiós para entrar para siempre en el equipo titular de la gloria eterna.

El féretro que llevaba el cuerpo del Trinche estuvo posado sobre unas columnas funerarias en el centro del campo de juego durante varios minutos y la profunda emoción copó la atmósfera de barrio Tablada. Fue sin dudas un hecho histórico a nivel mundial, ya que no hay antecedentes en esta pandemia de coronavirus que azota al globo de que se haya realizado un velatorio improvisado en una cancha de fútbol con público en las tribunas. Es más, en Rosario no hay registros, por lo menos en las últimas décadas, de una despedida masiva de un jugador en el mismo terreno de juego. Tal vez esto refleje la extraordinaria admiración de los rosarinos por la figura de un jugador distinto dentro y fuera de la cancha, lejos de los flashes de la fama, pero siempre cerca de sus orígenes humildes. Un bohemio de la redonda.

El ataúd fue envuelto en una bandera charrúa y desde la tribuna arrojaron una pelota, que como “si supiera” fue al encuentro del Trinche. La emoción fue incontenible para los presentes, la gran mayoría con lágrimas que caían sobre los barbijos. Cantos, aplausos y gritos de justicia completaron el cuadro de la soleada mañana del Gabino y justo fue en una mañana de sábado, el emblemático día en que por lo general su juego enaltecía las tardes de Tablada, en la popular barriada de zona sur.

Por supuesto que entender un fenómeno popular y espontáneo desde la lógica es imposible. Claro que el aislamiento que rige en la ciudad no permite aglutinar a personas y debe mantenerse la distancia social por el bien de la salud de todos. Pero también ayer era difícil que algún órgano de control del Estado tuviera legimitidad para ordenar esa situación cuando antes esos mismos organismos no pudieron proteger la vida del Trinche, una víctima más de la inseguridad ciudadana que flagela a la ciudad. Por ello, tanto efectivos policiales como Guardia Urbana Municipal y autoridades judiciales brillaron por su ausencia, no hubo ningún tipo de controles y mucho menos recomendaciones para graduar la distancia de la gente que asistió al Gabino Sosa.

Así, el importante grupo de hinchas charrúas y de amantes del fútbol en general, todos con barbijo y sabiendo del riesgo sanitario real por participar de una reunión masiva, igual asistieron al Gabino por el terrible dolor que les provocó la trágica muerte del jugador que los llenó de fútbol y que sentían que se merecía el último adiós, a pesar de la pandemia y de todas las restricciones que rigen para detener el virus.

La pasión, que muchas veces es inexplicable, pudo más y Rosario ayer fue noticia mundial. Un velorio improvisado en una cancha de fútbol para despedir a una leyenda como el Trinche, un personaje único, respetado y admirado sin grietas por todos los hinchas del fútbol rosarino, sin diferencia de camisetas.

Directivos charrúas, ex jugadores y entrenadores como Marcelo Vaquero y Oscar Santángelo, entre muchos otros, dieron el presente. También estuvo el vice de Rosario Central, Ricardo Carloni, quien le obsequiaba entradas al Trinche para que vaya al Gigante, y por el lado leproso asistió el juvenil Manuel Llano, que integra el plantel profesional de Newell’s y desde lejos observó el tributo junto a su padre. Claro que los barbijos impidieron reconocer a muchos personajes destacados que asistieron al funeral popular. No faltó el pedido unánime de justicia y el reclamo de una rápida actuación en este sentido, aunque nada reparará la sentida pérdida.

Luego el cortejo siguió su curso rumbo al cementerio Parque de la Eternidad de Granadero Baigorria, donde arribó cerca del mediodía. Allí sólo pudieron acceder al predio familiares y algunos allegados íntimos. El féretro seguía cubierto con una bandera con los colores charrúas y la pelota seguía cerca del que mejor la acariciaba. Y como si se tratase de un cuento fabuloso, Carlovich fue sepultado cerca de otro ícono rosarino, otro crack pero de la historieta y la literatura como es el Negro Roberto Fontanarrosa, también amante del fútbol en estado puro que practicaba el Trinche.

La Rosario futbolera lloró al Trinche. El seguirá pedaleando libremente por el cielo de la humildad y la simpleza. El campeonato del afecto eterno con la gente ya lo ganó por goleada.

>> “Día del Fútbol de Potrero”

Una iniciativa informal se hizo eco ayer en la redes sociales con la intención de decretar al 8 de mayo, jornada del lamentable fallecimiento de Tomás Felipe Carlovich, como el “Día del Fútbol de Potrero”. Uno de los propulsores de la movida es Pato Vera, un comerciante de zona oeste que predica el perfil bajo, pero que es un infaltable a la hora de dar una mano a los que necesitan con acciones solidarias.

Y se sumaron muchos rosarinos, la mayoría vinculados al fútbol y a la filosofía del Trinche, de entender al juego y a la vida desde la simpleza. Entre ellos están Nahuel Guzmán, César Delgado, Mauricio Sperdutti, Guillermo Formica, Kurt Lutman y Nicolás De Bruno, entre tantos otros.