diciembre 1, 2020

Radio Gran Rosario

FM 88.9 MHZ.

OPINIÓN. ¿Dios o Abraham?

La fe de Abraham no sólo es la fe en un Dios, implica la promesa de que serán bendecidas todas las personas, todos y todas. Es como aquel pacto pero en tiempos de pandemia en medio de una grieta. Por Fabián Di Nucci.

 

 

El episodio bíblico es conocido. Dios le avisa a Abraham que va destruir Sodoma y Gomorra porque son ciudades pecadoras.
Abraham intercede (algunos no se le plantan a Magnetto y Abraham se le plantó a Dios!), con el argumento de que podría haber 50 personas justas, que pagarían con su vida siendo inocentes.
Pero luego hace algo más, va reduciendo el número a 40, a 30 a 10, al mínimo posible con el único afán de salvar vidas.
Hoy por hoy estamos rodeados de incertidumbre y sin un Abraham a mano.
A pesar de haber elegido democráticamente un presidente, 24 gobernadores, diputados y senadores, y a pesar de haberse declarado una emergencia, nos la pasamos cuestionando las decisiones que toman, discutidas con equipos de salud, médicos, infectólogos y técnicos de todo tipo, buscando el mejor camino para que la mayoría sobreviva a esta pandemia, en el cabal sentido de la palabra.
Aparecen todas las dudas, todos los cuestionamientos, todas las críticas, algunas de los cuales rozan sin pudor la estupidez más ramplona.
Creemos que la mayoría son bientencionadas, pero las hay abiertamente desestabilizadoras y mezquinas; unas y otras se canalizan por los principales medios de comunicación.
Admitamos por pura hipótesis de análisis que las dos convicciones son igualmente válidas:
Con cuarentena nos empobrecemos, nos entristecemos, dejamos que nos manipulen algo o mucho, nos deprimimos, como patéticamente planteó ayer una periodista en la conferencia de prensa, a un Presidente y a los dos Gobernadores de los distritos más grandes del país. Los tres elegidos como indica nuestra CN y ejerciendo el poder según sus preceptos.
La otra hipótesis es la más preocupante: si no hacemos lo que estamos haciendo nos contagiamos, propagamos la enfermedad, colapsamos el sistema de salud y mucha más gente se morirá, antes de tiempo.
Cada postura puede estar errada o acertada. Uno confía o no confía creyendo siempre que tiene los mejores argumentos.
Por ahora aceptamos (de puro amplios) que no podemos cuantificar el daño total en un caso y en otro antes del…final.
Si esta cuarentena es desmedida, arbitraria, manipuladora, inútil, sin sentido, no sirve, y todo lo que se dice, CUMPLIENDOLA IGUAL, a rajatabla, al final estaremos deprimidos, más pobres y probablemente más vigilados y hasta (para los más liberales) con algunas empresas en manos del Estado.
Entonces deberemos sobreponernos, luchar más, reconstruir mucho más, volver a elegir y a elegir mejor, diferente, etc.
Pero si no lo es, y en vez de cumplirla, la INCUMPLIMOS A RAJATABLA, habrá muerto más gente y antes de tiempo.
En ese caso  ya no habrá nada que podamos hacer para corregir nuestro error, por bienintencionados que hayamos sido.
Las consecuencias de nuestro error en el primer caso, podrán remediarse, por más dificultades que tengamos que afrontar.
En el otro caso, para muchos, para algunos, no sabemos cuántos, solo lo que vemos alrededor nuestro, las consecuencias serán irremediables porque habrán muerto.
¿Así que, si estuviera en tus manos salvar aunque sea una sola  vida, preferirías ser Dios o Abraham?