septiembre 28, 2020

Radio Gran Rosario

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POLÍTICA. Lifschitz y Javkin sostienen una tregua forzada por la pandemia

– Fuente: La Capital –

El presidente de la Cámara de Diputados y el intendente de Rosario evitan polemizar en público pero su pulseada por el liderazgo del FPCyS sólo está en stand by

 

 

Entre los tantos efectos de la pandemia, la política santafesina podría sumar uno más: el congelamiento de la disputa a cielo abierto que mantenían Miguel Lifschitz y Pablo Javkin. El tiempo dirá si se trata de una tregua momentánea o si efectivamente la relación entre el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia y el intendente rosarino ingresó en una nueva etapa. Con todo, ni unos ni otros quieren entrar en polémicas: en un escenario en que la opinión pública cabalga entre el riesgo al contagio y la amenaza de un colapso económico no hay margen alguno para disputas entre dirigentes.

Sin embargo, más que tirria personal entre ambos protagonistas es la propia dinámica política la que los viene poniendo en lugares diferentes.

Por caso, el año pasado Javkin ganó la interna del Frente Progresista para la intendencia a una candidata salida del riñón del socialismo como Verónica Irízar, y por la que apostaron los principales dirigentes del partido de la rosa.

Luego, las elecciones generales asignaron a Javkin y a Lifschitz roles diferentes en el escenario político provincial. Los Ejecutivos gobiernan, los legisladores opositores controlan y representan.

El comportamiento de cada uno fue lógico: Javkin, urgido por el rojo de las finanzas públicas rosarinas (el municipio cerró 2019 con un déficit de 3.860 millones de pesos) necesita mantener una buena relación con Perotti. Lifschitz, en tanto, hizo valer la mayoría en la Cámara baja y encarnó el mandato opositor que le entregaron 712.485 mil de electores de la provincia.

Es cierto que tal vez los debates se hayan sobrecalentado. En aquellos días en los que la aprobación de la ley de necesidad se demoraba, Javkin planteó que Lifschitz no era el “líder indiscutido” del Frente Progresista y sostuvo que la dureza del bloque de Diputados era “incomprensible”.

Terminada la guerra por la ley de emergencias, Lifschitz, quien se mostró intransigente hasta último momento, dijo a los suyos que entendía la situación de Javkin, ya que él también conoce las presiones de cargo.

Cerca de Lifschitz reconocen que “la ley de necesidad movió el avispero, pero la sangre no llegó al río”. Admiten que en ciertos momentos puede haber diferencias pero plantean: “Miguel no cree en tensar la cuerda, lejos estamos del conflicto o agudizar contradicciones”.

Desde el entorno del intendente indican que la relación entre ambos “está ahí”, pero que dentro de todo es cordial. El problema es político: consideran que el bloque del FPCyS en Diputados tiene “un esquema muy cerrado” y que Ariel Bermúdez, el diputado del espacio de Javkin en la Cámara baja, es excluido de la toma de decisiones en la Legislatura.

El vínculo con los senadores radicales, admiten cerca del titular del Palacio de los Leones, es mucho más fluido que con los diputados.

La Casa Gris observa

En el gobierno provincial siguen con atención el vínculo de los dos principales dirigentes opositores. “Javkin necesitó en algún momento tener algún hito fundacional, y a la vez Lifschitz también tenía que definir cómo iba a ser su rol opositor”, analizan.

Para el gobierno ambos son clave. Javkin no sólo aportó al lobby por la ley de emergencias, es un aliado para la gobernabilidad, en tiempos normales y mucho más ante la emergencia sanitaria. Es que Rosario es una ciudad que sobrerreacciona a los rebotes pero que también está más expuesta a las crisis.

Pero también es vital para la administración de Omar Perotti no dinamitar los puentes con Lifschitz, quien tiene en sus manos la llave de una de las puertas que debe atravesar cualquier proyecto para convertirse en ley.

El gobierno intenta trabajar con los dos en un sentido productivo, remarca un miembro del gabinete. Pero traza diferencias: “Al ser Javkin el intendente hay mayor posibilidad de entendimiento y diálogo permanente —agrega—. Lifschitz participa del comité de crisis pero está guardado, hoy el Legislativo en todos los niveles tiene poco desarrollo, todo depende de las decisiones del Ejecutivo”.

Una pregunta clave es si la relación entre ambos referentes entró definitivamente en una etapa más cooperativa o, en cambio, si la pulseada por el perfil y el liderazgo del Frente Progresista sólo está en stand by hasta que se consolide la nueva normalidad.

El 2021, fuera de agenda

Por lo pronto, en ambos campamentos aseguran que al menos hoy las elecciones de 2021 están fuera de agenda. Un hombre de extrema confianza de Lifschitz dijo a este diario que a pesar de no descarta una eventual candidatura el antecesor de Perotti no está pensando en los comicios de medio término.

En tanto, cerca de Javkin remarcan que el único tema de atención es la pandemia, aunque proyectan que se votará en un “escenario de posguerra”.

Sin embargo, más allá de los reparos en hablar sobre el tema, tarde o temprano deberán abordar la cuestión. Allí vendrán nuevos tironeos: por las candidaturas en la provincia y en la ciudad, en los cargos legislativos y en los Ejecutivos. Son las paradojas de las coaliciones: sus integrantes son socios, pero también rivales.