septiembre 27, 2021

Radio Gran Rosario

FM 88.9 MHZ.

Los taxistas viven un enero atípico, con gran cantidad de pasajeros

Gente que no se fue de vacaciones, colectivos en emergencia e inseguridad, los factores que confluyen para sumar usuarios.

 

Por La Capital

El servicio de taxis de Rosario atraviesa un enero atípico, con un repunte en la cantidad de viajes directamente vinculado a la recuperación de algunas actividades, el movimiento turístico de cabotaje y la conducta de algunos usuarios que, ante la merma de algunos servicios del transporte urbano, prefieren subirse a un auto de alquiler antes que esperar un colectivo y exponerse a situaciones de inseguridad.

“Desde que empezó la pandemia, en marzo, este ha sido el mes con mayor movimiento de viajes. La autorización de actividades y el turismo local de gente que no se pudo ir de vacaciones y se traslada en familia al río, clubes o lugares de esparcimiento, generó que transitemos un enero como nunca antes en años”, confirmó Mario Cesca, secretario de la Asociación de Titulares de Taxistas Independientes (Atti).

Ese termómetro que tienen los trabajadores del volante en la calle también se vincula con la reapertura del casino (abrió los primeros días de diciembre) y la vuelta de los viajes de media y larga distancia, que generaron movimiento en la Terminal de Omnibus Mariano Moreno.

“Hay más actividades y un repunte de la situación, sobre todo porque la gente no se fue de vacaciones y parece un enero atípico, esa es la verdad, porque este es un mes donde todo se caía”, comparó Cesca.

Es que las restricciones a la circulación por la pandemia, el cierre de escuelas, Tribunales y organismos oficiales, generó una reducción en la circulación con el lógico impacto en el servicio de taxis y colectivos, que esta semana comenzó a circular con modificaciones de recorridos y fusión de líneas.

La problemática de los ómnibus también generó cierto cambio de hábitos en la ciudadanía, que para no resentir el bolsillo optó por la red de bicicletas del sistema público o la particular, aunque aquellos con margen económico optaron por el taxi.

Suma de factores

Para Cesca confluyen varios factores en este momento. “El usuario de taxis es más o menos siempre el mismo. Pero ahora se sumaron algunos que no quieren viajar en colectivo por miedo a contagiarse o el incordio por las frecuencias. Ese ocasional pasajero ahora lo tomamos nosotros. La realidad es que vivimos de las deficiencias del servicio de colectivos”, planteó.

Además, juega un elemento clave: la inseguridad. “Con todo lo que está pasando, sobre todo a la noche, la gente no quiere estar parada esperando el colectivo, tienen mucho miedo, nadie quiere arriesgar a quedar expuesto a un robo o arrebato. Incluso, hasta los pasajeros se ponen paranoicos cuando se pone una moto a la par del taxi”, graficó.

Del lado de los choferes y peones observan lo mismo, pero son más cautos y con la salvedad de que están preocupados por la violencia de la que son víctimas en algunos hechos de inseguridad. “Es un enero especial porque mucha gente se quedó en la ciudad y los colectivos tienen sus fallas”, indicó Horacio Yanotti, del Sindicato de Peones de Taxis (SPT).

De acuerdo a su análisis, tampoco es “para tirar manteca al techo. La comparación con enero de 2020 tampoco es una referencia, porque veníamos de un gobierno que hizo pedazos la economía. Ahora de a poco se va generando más movimiento. Las familias se trasladan al río, a los clubes, a una pileta desde la mañana y vuelven a la tardecita”.

El titular del SPT comparte la visión de Cesca en relación al beneficio que reciben por la situación de emergencia del transporte público. “Ralearon las frecuentas y eso dejó a mucha gente a pie. Igual, cuando comiencen las clases no sabemos cómo va a reaccionar el sistema, porque un trabajador no puede afrontar dos taxis diarios para que su hijo vaya y vuelva de la escuela”.

En detalle

El Ente de la Movilidad de la Municipalidad monitorea semanalmente los servicios de traslado de pasajeros.

El 12 de marzo de 2020, una semana antes de decretarse el aislamiento obligatorio, se contabilizaron 82.732 pasajeros de taxis. Seis días después, la cantidad de pasajeros era de 55.839 y una semana después se registró la menor cantidad de usuarios desde que comenzó a regir el aislamiento obligatorio (20 de marzo), con unos 13.200 pasajeros entre el 25 y 30 de marzo.

Luego de caer entre abril y mayo por los momentos más duros del aislamiento, el servicio de taxis se fue reactivando hasta tocar los 81.876 pasajeros a mediados de julio, mostró otro pico descendente con 35.255 clientes al 30 de octubre), y repuntó otra vez a mediados de noviembre, con 82.562 pasajeros.

Si se tienen en cuenta esos parámetros, y sin tener datos de 2019 o 2018, este enero registra un escenario alentador. Entre el 24 y el 30 de diciembre se contaron 70.008 usuarios, luego hubo una desaceleración, a partir del 1º de enero, pero que se mantiene en números razonables.

Si bien es entre un 34 y 30 por ciento menos que en marzo de 2020, con pico de actividades prepandemia, entre entre el 6 y el 19 de enero, se mantuvo en un diario promedio de casi 60 mil pasajeros de taxis.

Insisten con el tabique antivandálico en los coches

El titular del Sindicato de Peones de Taxis, Horacio Yanotti, volvió a plantear la necesidad de que se cumpla la ordenanza que obliga a los dueños de los taxis a poner un tabique divisorio entre el habitáculo del conductor y el pasajero, para atenuar las consecuencias de los robos y atracos de los que son víctimas.

“Estamos preocupados por el nivel de violencia que sufrimos, con disparos, ataques con arma blanca, sobre todo a la noche. Le pedimos a la Municipalidad que interceda para que se cumpla la colocación de la mampara antivandálica. No exigimos algo de última generación, pero que se eviten los robos, porque con la situación actual, el trabajador se resiste a entregar la billetera”.

En ese sentido, estima que con el tabique divisorio, se podrían evitar “las grescas dentro de los autos, que a veces terminan con choferes heridos. Es hora de ver esto con otra mirada, consensuar con la patronal y que el municipio interceda, porque es el poder concedente. La ordenanza tiene 10 años y hubo una negativa recurrente de la patronal a implementarla”, aseguró.